sábado 17 de diciembre de 2011

Un balón y un micrófono

Casi en el ecuador de la liga 2011/2012 de fútbol, las radios siguen sin poder entrar a los estadios a retransmitir los partidos como llevaban haciéndolo ochenta años atrás.
Particularmente no me gusta el fútbol y puedo contar mis conocimientos acerca de este deporte con los dedos de una mano. Pero el fútbol, como deporte rey, es actualidad; y como mi profesión (o lo que está en camino de ser mi profesión) es la actualidad, intento interesarme por el fútbol. Cada fin de semana consulto los resultados y diariamente leo titulares deportivos.

Sin embargo, hay algo que me gusta mucho, muchísimo: la radio. Me encanta escuchar los programas deportivos, Carrusel y cuando el horario me lo permite, también El larguero. Creo que el trabajo que hacen los periodistas deportivos retransmitiendo partidos es increíble. Son nuestros ojos y se las ingenian para contar lo que (ahora no) ven. Exige un ejercicio de creatividad altísimo y esto sin hablar de la publicidad, cómo son capaces de insertarla. La publicidad que hacen los periodistas en los partidosson los únicos anuncios de los medios de comunicación que me gustan y con los que me río. Aunque no me gusta el fútbol me encantan las retransimisiones de los partidos.

Doble trabajo crativo tienen las radios desde que la LFP les prohibió esta temporada entrar a los campos de fútbol si no pagan un canon. Periodistas asomados a balcones cercanos para retransimitir partidos, redactores infiltrados entre el público colgados durante hora y media de un móvil o equipos enteros encerrados en una sala retransmitiendo el partido a la vez que lo ven en una televisión. El fútbol sin la radio pierde mucha de su esencia y la radio sin el fútbol ha perdido uno de sus puntos fuertes.

Sin embargo, ante este problema se me plantean algunas preguntas.

¿Por qué las televisiones pagan y las radios no? Fueron los propios clubes los que favorecieron la entrada de las radios en los campos. Construyeron cabinas y les dieron todas las facilidades. Ahora que la pelota está en manos de la LFP esto se acaba. Después de los últimos movimientos en los carruseles (cuando la COPE se llevó el equipo entero de la SER) la LPF vio el negocio de las radios y el fútbol y quiso meter mano para llevarse en concepto de canon unos 20 millones de euros. Las radios no pagan amparándose en el derecho a la libre información.

¿Por qué las radios sí que pagan en competiciones como la Europa League? En otros países como en Estados Unidos o hablando de Europa, en Alemania, las radios; tanto públicas compo privadas, pagan por entrar a los campos. Ahí entran el juego otras radios y por lo tanto las reglas del juego son otras.

Lo que a mí se me plantea es, ¿por qué ahora?, ¿por qué despues de 80 años de convivencia ahora las radios así, sin más, tienen que pagar? Algo que siempre ha sido gratuito ahora ya no lo es. Trasladémoslo a algo que nos toca más de cerca, ¿a que no nos gusta ir a un baño público y tener que pagar por él?, ¿a qué no nos gustaría tener que pagar por ir al médico? Yo ya pagué mi opción a escuchar los partidos al comprarme un aparato retransmisor, osea, una radio, y con él pagué un canon.
La respuesta es clara, porque la pelota ahora está en manos de la LFP, no de los clubes. José Mourinho se posicionó abiertamente a favor de las radios. Antes los clubes daban las acreditaciones a los periodistas, ahora es cosa de la LFP. ¿No pagas? Pues no hay acreditación.

Un intento por parte de la LFP para hacer del fútbol (más) un negocio, si es que eso es posible. Si se paga por entrar a los campos y retansimitir el juego de este deporte en la radio se romperá, puesto que hay emisoras, sobre todo pequeñas, que no pueden permitirse estas cantidades; y menos en los tiempos que corren. El fútbol en radio se convertirá como el fútbol en la tele, solo unos pocos podán retransimitirlo. Solo unos pocos tendrán publicidad y muchos inversores perderán sus espacios para patrocinarse. La radio sin publicidad, un gran problema.

Me gusta ver a las emisoras de este país unidas en torno a un problema que, desgraciadamente, les atañe a todas. Hoy en día, raro es ver a medios de diferentes ideologías unidas por algo. Y me alegra que lo hagan por el fútbol, un deporte que mueve millones de oyentes y espectadores y que la radio convierte en un espectáculo increíble.

Ahí va la última pregunta, ¿qué sería de un deporte como el fútbol si todos los periodistas (de tele, radio y medios escritos) se negaran a retransmitir? Una ruina. La LFP debería entender que no se puede apropiar de los espectáculos.

lunes 24 de octubre de 2011

El morbo del dolor

Con la muerte del motorista Marco Simoncelli y el dictador Muamar al Gadafi me viene a la mente algo de lo que empiezo a estar sobresaturada: el morbo de ver a los demás sufrir, lo que le gusta a la gente y las audiencias que suma.

En esta entrada no va a haber fotos. Ayer falleció Simoncelli en un brutal accidente de moto en la carrera de Sepang. Sé que fue un brutal accidente porque lo he visto en todas las cadenas, en todos los periódicos a todas horas. Pero me paro a pensar y me acuerdo de Rossi y de la madre de Simoncelli especialmente. Rossi, el mejor amigo de Simoncelli le pasa por encima con su moto cuando éste está ya en el suelo. Y qué mejor que luego ver a Rossi llorar la muerte de su amigo, porque claro se sentirá culpable por haberle atropellado. Por otro lado pienso en el dolor que tiene que estar sufriendo la madre de Simoncelli. Dicen que no hay peor dolor que el de perder a un hijo, y no creo que ver las imágenes a todas horas le ayude. Respetemos el dolor.

Gadafi fue un terrible y sanguinario dictador durante cuarenta años. Cometió crímenes escalofriantes y tuvo a la población atemorizada mientras "gobernó" con toda opulencia ante el pueblo libio. Hemos visto a Gadafi ser capturado, herido, cubierto de sangre pidiendo clemencia a sus captores. Después hemos visto cómo le han matado, han grabado y emitido por todas las cadenas mundiales las imágenes del dictador sin vida. Después lo han "expuesto" en una cámara frigorífica para quién quiera vaya a verlo y se saque fotos con él. Fue cruel, sanguinario y totalitarista. Pero, ¿deben ser expuestas al público de esa manera las fotos de su muerte?, ¿nos hace más felices ver a Gadafi muerto tirado en un colchón mientras los rebeldes se fotografían con él?, ¿nos sentimos más tristes por ver el accidente de Simoncelli? Decimos "ay, que pobre". Pero, ¿alguien de nosotros se ha levantado hoy y se ha sentido triste por Simoncelli nada más abrir los ojos? Lo dudo.

El morbo está desvirtuando el periodismo en favor de un torrente de sentimientos y emociones efímeros.

jueves 20 de octubre de 2011

Agur...

Hace mucho, muchísimo tiempo que no actualizo este blog. Solía escribir cuando tenía un estado de ánimo destacado que me empujaba a hacerlo. Hoy estoy feliz, muy feliz. ETA ha dejado la lucha armada de manera definitiva. No más muertos, no más tiroteos, ni bombas, ni miedo. Solo paz y libertad. Paz.

Tengo 22 años y desde que nací solo he conocido el miedo. El primer recuerdo que tengo sobre este miedo es de cuando tenía 8 años. Era San Fermín y Miguel Ángel Blanco había sido secuestrado por ETA. Yo no sabía qué era ETA, pero en ese momento mi ingenuidad se hizo añicos. Mis padres evitaban que viera la tele y que me enterara del tema, era demasiado pequeña para vivir el horror. Pero aún siendo pequeña, una oye cosas y se hace sus propios lazos atando cosas en la cabeza. Me acuerdo que le dije a mi madre a ver que si habían soltado ya a Miguel Ángel Blanco y a ver qué iba a pasar con él.

Miguel Ángel murió y tras él muchos más. Iba creciendo y ya sabía más sobre el tema, pero, aunque suene duro, siempre me resultó lejano.

Hasta el 30 de octubre de 2008 cuando un coche bomba estalló en el Edificio Central de la Universidad de Navarra, lugar donde estudio. Estaba en prácticas, todos oímos el estruendo pero nos quedamos callados. Ese día llovía y el cielo estaba gris. Miramos hacia las ventanas como queriendo creer que aquello había sido un trueno. Pero todos sabíamos que un trueno no suena así, todos sabíamos qué había sido eso.
Recuerdo unas palabras que dijo un compañero de clase "lo peor de todo es que todos sabíamos que era una bomba, pero nadie se sorprendió". Cuando lo piensas en frío, es preocupante que con 19 años que teníamos entonces tuvieramos ese acostumbarmiento.

La sociedad vasca, navarra y española afronta este comunicado con esperanza y alegría. Hoy, en mi casa se ha llorado. Yo no conozco la paz y la libertad y puedo prometer qué estoy realmente ansiosa por saber cómo será el futuro. Mañana cuando me levante sabré que vivo en una Navarra libre. He de confesar que la prudencia va por delante de todo esto. Ha habido tantas treguas, tantos comunicados, ha venido tantas veces el lobo que cuando viene de verdad no nos lo creemos.

Ojalá que sea de verdad y para siempre, que podamos vivir en paz y armonía. La paz no la demuestra un comunicado, la demuestra los hechos y el paso del tiempo.

Hacía mucho que no lloraba de emoción. Adiós ETA, Agur ETA.

sábado 17 de octubre de 2009

Dime qué quieres y lo seré por ti.

A veces pensar en el mañana es como si me asomase a un acantilado profundo, rocoso y lleno de niebla; en el que hace mucho frío y las manos se me entumecen hasta el punto de creer caer. Él se hubiese lanzado directamente, al mañana, sin mirar, ni pensar. Solo se reiría y me arrastraría en esa inocente alegría con la que vive. Pero si él cae, voy detrás. Porque no es mi vida, pero no hay vida sin él.



Y si el mañana del mañana del mañana se me olvida recordar, no pasará nada, porque no sabré quién es, pero de mi emanará la felicidad que siempre me dio. Porque, oh, dios, lo amo.

domingo 9 de agosto de 2009

Odio

Odié no poder odiarte el día que me di cuenta de que no te odiaba. Fuiste como un torbellino de viento que te desordena todos los papeles que una tiene tan organizados. Y encima me agaché a recogerlos tan contenta. Eso es lo peor. O lo mejor, no lo sé. Haces que pierda mi criterio para juzgar las cosas.
Odio que me hayas hecho cambiar todos mis esquemas, cuando los tenía todos tan perfectos. Que te bajes de ese tren y me rompas todos los pensamientos. Las cosas no están igual que antes. Están mejor. Tienes la capacidad de superponerte a todos mis miedos, dudas y vacilaciones.
Odio, odio, odio, odio que no odio. Sino que quiero, me encanta y espero que lo hagas a cada segundo que pases en mi vida, como hasta ahora, cambiando mis esquemas y rompiendo todos mis pensamientos. A veces me pregunto cómo lo haces tan bien. Porque yo no sé. Lo que odio de verdad es no poder devolverte todo como tú quisieras. Aunque tú me digas que está bien. Pero no está bien. Para variar, también odio que ahí hayas entrado otra vez a desorganizarme todo. Porque ahora, si cierro los ojos sé de verdad que estás ahí, aunque estés a dos metros o a 830 kilómetros. Para siempre no lo sé. Pero por favor, que sea para mañana al menos.

martes 28 de julio de 2009

Dos

Necesito más de tu alegría en mí, que tu forma de vivir me empuje por una cuesta interminable y reír a carcajadas por todo lo alto; que me oiga todo el mundo gritar a la felicidad, poder buscarte tras cada esquina y sorprenderme tanto como si hubiese encontrado un tesoro. Ir a buscarte a esa estación y abrazarte como mi gran tesoro.
Porque ya solo quedan dos manos. Y eso es suficiente para arroparte.

viernes 3 de julio de 2009

Dejarse llevar suena demasiado bien

Cuando tengo piedras en el fondo de los pulmones y me siento pesada tú te empeñas en cogerme por las rodillas con los dos brazos y auparme. Hacerme sentir ligera aunque todo esto me venga grande. Enorme. Tengo tantas ganas de hacer las cosas bien de una vez por todas que parece que sólo las hago mal y me bloqueo. A lo mejor es porque me acostumbre a ir por el lado equivocado de las cosas, y sufrir. Y a hora que todo va bien es cuando no se actuar.
No puedo no pensar que al final te cansarás, y se acabará. Y me da miedo, un miedo terrible. Necesito incordiarte la vida, y que tu me incordies la mía. Que te enfurezcas cuando llueve el 30 de mayo y poder meterme con tus entradas. Tocarte los michelines y pedirte un diccionario de murciano para poder entenderte. Quiero volver a llorar como ese 28 de junio, hasta quedarme sin maquillaje en los ojos. Estar nerviosa todo el día hasta que lleguen las 9 para colgarme del teléfono contigo.
Todo esto me da ánimos para pensar que a lo mejor no me vienes tan grande, o que yo soy tan pequeña que todo me viene enorme. Sólo te pido que te quedes a mi lado y te demuestro como me puedo amoldar a ti. Porque si es contigo, puedo.