Particularmente no me gusta el fútbol y puedo contar mis conocimientos acerca de este deporte con los dedos de una mano. Pero el fútbol, como deporte rey, es actualidad; y como mi profesión (o lo que está en camino de ser mi profesión) es la actualidad, intento interesarme por el fútbol. Cada fin de semana consulto los resultados y diariamente leo titulares deportivos.
Sin embargo, hay algo que me gusta mucho, muchísimo: la radio. Me encanta escuchar los programas deportivos, Carrusel y cuando el horario me lo permite, también El larguero. Creo que el trabajo que hacen los periodistas deportivos retransmitiendo partidos es increíble. Son nuestros ojos y se las ingenian para contar lo que (ahora no) ven. Exige un ejercicio de creatividad altísimo y esto sin hablar de la publicidad, cómo son capaces de insertarla. La publicidad que hacen los periodistas en los partidosson los únicos anuncios de los medios de comunicación que me gustan y con los que me río. Aunque no me gusta el fútbol me encantan las retransimisiones de los partidos.Doble trabajo crativo tienen las radios desde que la LFP les prohibió esta temporada entrar a los campos de fútbol si no pagan un canon. Periodistas asomados a balcones cercanos para retransimitir partidos, redactores infiltrados entre el público colgados durante hora y media de un móvil o equipos enteros encerrados en una sala retransmitiendo el partido a la vez que lo ven en una televisión. El fútbol sin la radio pierde mucha de su esencia y la radio sin el fútbol ha perdido uno de sus puntos fuertes.
Sin embargo, ante este problema se me plantean algunas preguntas.
¿Por qué las televisiones pagan y las radios no? Fueron los propios clubes los que favorecieron la entrada de las radios en los campos. Construyeron cabinas y les dieron todas las facilidades. Ahora que la pelota está en manos de la LFP esto se acaba. Después de los últimos movimientos en los carruseles (cuando la COPE se llevó el equipo entero de la SER) la LPF vio el negocio de las radios y el fútbol y quiso meter mano para llevarse en concepto de canon unos 20 millones de euros. Las radios no pagan amparándose en el derecho a la libre información.
¿Por qué las radios sí que pagan en competiciones como la Europa League? En otros países como en Estados Unidos o hablando de Europa, en Alemania, las radios; tanto públicas compo privadas, pagan por entrar a los campos. Ahí entran el juego otras radios y por lo tanto las reglas del juego son otras.
Lo que a mí se me plantea es, ¿por qué ahora?, ¿por qué despues de 80 años de convivencia ahora las radios así, sin más, tienen que pagar? Algo que siempre ha sido gratuito ahora ya no lo es. Trasladémoslo a algo que nos toca más de cerca, ¿a que no nos gusta ir a un baño público y tener que pagar por él?, ¿a qué no nos gustaría tener que pagar por ir al médico? Yo ya pagué mi opción a escuchar los partidos al comprarme un aparato retransmisor, osea, una radio, y con él pagué un canon. La respuesta es clara, porque la pelota ahora está en manos de la LFP, no de los clubes. José Mourinho se posicionó abiertamente a favor de las radios. Antes los clubes daban las acreditaciones a los periodistas, ahora es cosa de la LFP. ¿No pagas? Pues no hay acreditación.
Un intento por parte de la LFP para hacer del fútbol (más) un negocio, si es que eso es posible. Si se paga por entrar a los campos y retansimitir el juego de este deporte en la radio se romperá, puesto que hay emisoras, sobre todo pequeñas, que no pueden permitirse estas cantidades; y menos en los tiempos que corren. El fútbol en radio se convertirá como el fútbol en la tele, solo unos pocos podán retransimitirlo. Solo unos pocos tendrán publicidad y muchos inversores perderán sus espacios para patrocinarse. La radio sin publicidad, un gran problema.
Me gusta ver a las emisoras de este país unidas en torno a un problema que, desgraciadamente, les atañe a todas. Hoy en día, raro es ver a medios de diferentes ideologías unidas por algo. Y me alegra que lo hagan por el fútbol, un deporte que mueve millones de oyentes y espectadores y que la radio convierte en un espectáculo increíble.
Ahí va la última pregunta, ¿qué sería de un deporte como el fútbol si todos los periodistas (de tele, radio y medios escritos) se negaran a retransmitir? Una ruina. La LFP debería entender que no se puede apropiar de los espectáculos.
