sábado 17 de octubre de 2009

Dime qué quieres y lo seré por ti.

A veces pensar en el mañana es como si me asomase a un acantilado profundo, rocoso y lleno de niebla; en el que hace mucho frío y las manos se me entumecen hasta el punto de creer caer. Él se hubiese lanzado directamente, al mañana, sin mirar, ni pensar. Solo se reiría y me arrastraría en esa inocente alegría con la que vive. Pero si él cae, voy detrás. Porque no es mi vida, pero no hay vida sin él.



Y si el mañana del mañana del mañana se me olvida recordar, no pasará nada, porque no sabré quién es, pero de mi emanará la felicidad que siempre me dio. Porque, oh, dios, lo amo.

domingo 9 de agosto de 2009

Odio

Odié no poder odiarte el día que me di cuenta de que no te odiaba. Fuiste como un torbellino de viento que te desordena todos los papeles que una tiene tan organizados. Y encima me agaché a recogerlos tan contenta. Eso es lo peor. O lo mejor, no lo sé. Haces que pierda mi criterio para juzgar las cosas.
Odio que me hayas hecho cambiar todos mis esquemas, cuando los tenía todos tan perfectos. Que te bajes de ese tren y me rompas todos los pensamientos. Las cosas no están igual que antes. Están mejor. Tienes la capacidad de superponerte a todos mis miedos, dudas y vacilaciones.
Odio, odio, odio, odio que no odio. Sino que quiero, me encanta y espero que lo hagas a cada segundo que pases en mi vida, como hasta ahora, cambiando mis esquemas y rompiendo todos mis pensamientos. A veces me pregunto cómo lo haces tan bien. Porque yo no sé. Lo que odio de verdad es no poder devolverte todo como tú quisieras. Aunque tú me digas que está bien. Pero no está bien. Para variar, también odio que ahí hayas entrado otra vez a desorganizarme todo. Porque ahora, si cierro los ojos sé de verdad que estás ahí, aunque estés a dos metros o a 830 kilómetros. Para siempre no lo sé. Pero por favor, que sea para mañana al menos.

martes 28 de julio de 2009

Dos

Necesito más de tu alegría en mí, que tu forma de vivir me empuje por una cuesta interminable y reír a carcajadas por todo lo alto; que me oiga todo el mundo gritar a la felicidad, poder buscarte tras cada esquina y sorprenderme tanto como si hubiese encontrado un tesoro. Ir a buscarte a esa estación y abrazarte como mi gran tesoro.
Porque ya solo quedan dos manos. Y eso es suficiente para arroparte.

viernes 3 de julio de 2009

Dejarse llevar suena demasiado bien

Cuando tengo piedras en el fondo de los pulmones y me siento pesada tú te empeñas en cogerme por las rodillas con los dos brazos y auparme. Hacerme sentir ligera aunque todo esto me venga grande. Enorme. Tengo tantas ganas de hacer las cosas bien de una vez por todas que parece que sólo las hago mal y me bloqueo. A lo mejor es porque me acostumbre a ir por el lado equivocado de las cosas, y sufrir. Y a hora que todo va bien es cuando no se actuar.
No puedo no pensar que al final te cansarás, y se acabará. Y me da miedo, un miedo terrible. Necesito incordiarte la vida, y que tu me incordies la mía. Que te enfurezcas cuando llueve el 30 de mayo y poder meterme con tus entradas. Tocarte los michelines y pedirte un diccionario de murciano para poder entenderte. Quiero volver a llorar como ese 28 de junio, hasta quedarme sin maquillaje en los ojos. Estar nerviosa todo el día hasta que lleguen las 9 para colgarme del teléfono contigo.
Todo esto me da ánimos para pensar que a lo mejor no me vienes tan grande, o que yo soy tan pequeña que todo me viene enorme. Sólo te pido que te quedes a mi lado y te demuestro como me puedo amoldar a ti. Porque si es contigo, puedo.

lunes 18 de mayo de 2009

De vuelta

32 días, 29 visitas, 4 habitaciones y ya por fin estas en casa después de que todos empezamos a pensar que no te volveríamos a ver.
Se acabó el miedo a abrir la puerta de la habitación pensando que me encontraría detrás. Se acabaron las paredes blancas y ese olor a extrema limpieza.
Por fin estás aquí, para cantarme cada mañana y hacer que se me quite la mala leche de un plumazo. A veces me pregunto como te puedo querer tanto.
Sólo prométeme que te vas a quedar aquí un largo tiempo, que la idea de no abrazarte más me aterroriza y no quiero volver a pensar que te vas a morir. Porque yo me quedaré aquí, pero bien sabes que te llevarás una parte de mí.
No cambio nada por aquel abrazo de lágrimas, zapatillas y bata. Por fin, por fin conmigo…

domingo 17 de mayo de 2009

72


Te has ganado el cielo sin hacer nada, sin inmutarte cuando las cosas se me empezaron a desordenar y temía que toda mi vida se volviese a caer por completo. Cuando todo se volvió negro hiciste que a mi me pareciese gris. Sin preocuparte, simplemente hiciste de colchón ahí en el fondo por si en algún momento pudiese caer. Pero me hiciste mantenerme de pie y firme. Y sé que por fin lo he hecho sola y me siento orgullosa de poder tener a mi lado a alguien como tú.
Sentir tu aliento cada día, y pensar que valgo más de lo que yo me creía, y que de verdad se puede ser feliz. Se me han acabado las palabras para describir lo que siento, y si lo hiciese nunca sería suficiente.
Tengo tantas cosas que contarte aún, que me quedaré mirando embobada a tu barba recién recortada que tanto me gusta…

domingo 22 de marzo de 2009

Abro comillas, eso, cierro comillas

Dímelo bajito, para que nadie nos oiga y podamos mantener el secreto entre nosotros. Cierra las comillas para que el “eso” no se escape, que así queda mas recogidito y tampoco quiero que te vayas. Puedes cogerme de la mano tras cada esquina y darme un beso que me haga pensar que ojalá me esté enamorando, o que quizá me gustes un pelín; no sé. Bueno sí lo sé, pero tampoco lo reconoceré.
Lo sé, tu lo sabes y sé que lo sabes. Pero no me digas nada. Solo déjame pillarte mirándome con cara de tonto, que te pones muy guapo, y me haces feliz.