A veces pensar en el mañana es como si me asomase a un acantilado profundo, rocoso y lleno de niebla; en el que hace mucho frío y las manos se me entumecen hasta el punto de creer caer. Él se hubiese lanzado directamente, al mañana, sin mirar, ni pensar. Solo se reiría y me arrastraría en esa inocente alegría con la que vive. Pero si él cae, voy detrás. Porque no es mi vida, pero no hay vida sin él.
Y si el mañana del mañana del mañana se me olvida recordar, no pasará nada, porque no sabré quién es, pero de mi emanará la felicidad que siempre me dio. Porque, oh, dios, lo amo.
sábado 17 de octubre de 2009
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2 comentarios:
Cuánto amor... :-)
y qué preciosa película!!
Enhorabuena
un beso!!
Ois, qué wonderful ^^
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